viernes, 27 de febrero de 2026

EL PAPEL DEL PSOAS EN ANJANEYASANA: LA CLAVE PARA LA APERTURA DE PECHO.

Suelta la Cadera para poder Abrir el Pecho.

 

En la Postura de la Luna Creciente (Anjaneyasana) el cuerpo adopta la forma de una Luna, el pecho se abre, arqueando la espalda hacia atrás en una extensión profunda y los brazos van hacia atrás. Pero este asana no solo requiere de la flexibilidad de espalda, el secreto está en el Psoas, ese músculo profundo que conecta nuestro tronco con las piernas y que actúa como un almacén donde acumulamos gran parte de nuestro estrés y tensión física y emocional. Si el Psoas está contraído, tu espalda nunca podrá abrirse de forma segura.

Este músculo reacciona ante el estrés acortándose para protegernos. Por eso, hasta que no aprendas a relajar la cadera, el cuerpo no te da permiso para expandir el pecho. No es solo flexibilidad, es dejar de oponer resistencia.

 

Anjaneyasana es una de las posturas más exigentes porque es una lucha de fuerzas contrarias.

 

La Biomecánica de Anjaneyasana.

La Respuesta Lucha-Huida.

El psoas está directamente conectado al sistema nervioso simpático. Ante cualquier estrés, miedo o susto, este músculo se contrae instantáneamente como un mecanismo de supervivencia. Se encoge para protegernos en posición fetal, resguardando los órganos vitales o preparándonos para la huida.

Al contraerse, el psoas tira de las vértebras lumbares hacia delante y hacia abajo provocando esa hiperlordosis o “falsa flexibilidad” que comprime los discos. Si intentamos realizar la Luna Creciente con un psoas “estresado” y acortado, lo que ocurre no es una apertura de pecho, sino una compresión lumbar. Estamos forzando la columna a arquearse en un punto donde el músculo nos está frenando, lo que puede generar dolor y falta de estabilidad.

 

Un Almacén de Tensión Acumulada.

Cuando se vive en un estado de estrés constante (ruido, prisas, preocupaciones) el psoas suele estar en una contracción crónica. No se relaja nunca. Esta tensión manda una señal constante de “alerta” al cerebro, confirmando que estamos en peligro, creando un círculo vicioso de ansiedad que se refleja directamente en nuestra postura.

 

La Compresión Lumbar.

Como el psoas nace en las vértebras lumbares, si está tenso o acortado, tira de ellas hacia delante y hacia abajo. Si a esto le sumamos una falta de control abdominal, la zona baja de la espalda sufre toda la presión del arco. El reto técnico real es que la curva nazca en la parte alta de la espalda (dorsales), al liberar la tensión del psoas y activar el core, protegemos las lumbares y permitimos que la extensión sea fluida y espaciosa, evitando la compresión lumbar.

 

La Falta de Aire.

Al estirar intensamente toda la cadena frontal, el diafragma se ve comprometido y los pulmones se encuentran una posición de tensión mecánica donde el recorrido respiratorio se siente limitado o bloqueado. Otro reto técnico y mental en la Luna Creciente es aprender a respirar ahí, justo donde el cuerpo se siente tenso por la propia extensión. Si no dominamos la respiración en este punto de máxima apertura, el sistema nervioso volverá a activar el modo de defensa y el psoas se cerrará de nuevo.

Dirige tu atención a la exhalación. Si consigues que tu exhalación sea larga y suave a pesar del estiramiento frontal, le estarás enviando una señal de seguridad a tu sistema nervioso. Solo cuando el psoas siente que no hay peligro, “suelta” la tracción sobre las lumbares y permite que el pecho se eleve de forma orgánica y sin esfuerzo.

 

 

Estiramiento del Psoas (el músculo del alma).

El Psoas es el único músculo que conecta la columna vertebral con las piernas, pero su importancia real en el yoga y la anatomía emocional va mucho más allá de la mecánica.

 

Conexión con el Diafragma.

El psoas y el diafragma (músculo de la respiración) se unen en un punto llamado el ligamento arqueado medial. Por eso, cuando el psoas está tenso la respiración se vuelve corta y superficial.

Al trabajar una Anjaneyasana profunda, estamos estirando físicamente ese “nudo” de estrés. No es solo un ejercicio físico; es una orden directa al sistema nervioso para decirle que estamos a salvo y que podemos relajarnos, eliminando así la tracción de las lumbares hacia abajo  y hacia delante y la tensión que impide la apertura de la cadera y del pecho.

 

 

El Centro de Energía.

En muchas tradiciones orientales, se considera que en esta zona (el centro de gravedad del cuerpo) reside nuestra energía vital. Al ser un músculo tan profundo y ligado a las emociones básicas de supervivencia, se dice que “guarda” nuestra esencia o nuestra respuesta más primaria ante la vida.

Por eso cuando realizamos esa extensión de pecho en Anjaneyasana, no solo estamos estirando un músculo, estamos desbloqueando una zona que el cuerpo por instinto quiere tener cerrada y protegida.

De ahí viene esa sensación de liberación e incluso de cansancio extremo o vaciado después de practicarla.

 

 

El Psoas es la Llave de entrada a la Postura.

Sin un Psoas flexible, no existe una extensión profunda y segura. Si el psoas está acortado, “tira” de la pelvis hacia delante y bloquea la espalda baja, obligando a las lumbares a cargar con todo el peso del arqueo. Por el contrario, el estiramiento consciente del psoas es lo que permite que la postura ocurra de forma orgánica, protegiendo la columna y sirviendo como la base previa necesaria para que el pecho pueda elevarse hacia el cielo.

 

La Apertura del Pecho.

Lo que hace que esta postura sea avanzada no es solo la flexibilidad de la cadera, sino la capacidad de proyectar el esternón al cielo.

En nuestro día a día, tendemos al cierre; hombros hacia delante y pecho hundido. Esta asana actúa como el contrapeso perfecto, contrarrestando la postura de encorvamiento crónico. Al liberar primero el psoas, permitimos que la caja torácica se expanda y el corazón se proyecte hacia arriba, transformando una simple extensión en un gesto de apertura y confianza ante la vida.

 

 

Escucha a tu cuerpo, respeta tus tiempos. El Yoga es ese espacio para reencontrarse con uno mismo y tratarse con cariño, soltando las tensiones innecesarias.

Espero que este post te haya ayudado.

Muchas Gracias por estar.

 

Con Cariño.

Ana Lopmartin.



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